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Francisco Álvarez Álvarez. Con motivo de la entrega del I Premio Javier Muguerza de Investigación Filosófica, l la Facultad de Filosofía y la Biblioteca de la UNED han organizado la exposición Javier Muguerza: sueños de la razón, razones de los sueños, que podrá disfrutarse en el vestíbulo de la Biblioteca Central de la UNED del 25 de noviembre al 20 de diciembre.  

 Durante la segunda mitad del siglo XX y los dos primeros decenios del XXI, el catedrático de la UNED, profesor Javier Muguerza Carpintier, ha ocupado un lugar central en la filosofía que se hace en español.   

 Javier Muguerza nació en Coín (Málaga) en julio de 1936, fecha aciaga para nuestro país y que para Javier tendría un particular y dramático significado. Sobre la terrible incivil guerra, que había golpeado de manera tan brutal como absurda a su círculo familiar más cercano, reflexionó en varias ocasiones y, particularmente, escribió un importante documento Carta al foro coineño.   

 En su formación inicial destaca el enorme esfuerzo personal, casi en solitario, ya que nunca simpatizó con la formación recibida en la paleo-escolástica Universidad Central, hoy Universidad Complutense. Contó desde muy pronto con el apoyo decidido e incondicional de Ferrater Mora y de José Luis López Aranguren.  Avanzó en un conocimiento profundo de la nueva filosofía analítica, la expansión de la lógica formal y su historia. Hizo su tesis doctoral sobre La filosofía de Frege y el pensamiento contemporáneo. Sus vínculos con Ferrater Mora y su interés por la filosofía hecha en el exilio, fortalecieron su decisión de contribuir, paso a paso y como proyecto de largo alcance, a la construcción de una comunidad iberoamericana de filosofía que hoy puede considerarse como uno de sus principales legados institucionales.  

Con posterioridad a su importante trabajo Esplendor y miseria del análisis filosófico (1974), en el que hace balance y establece su ubicación en la filosofía analítica contemporánea, aparecieron dos de sus obras más señeras: La razón sin esperanza (1976), y Desde la perplejidad (1990) que constituyeron momentos claves del filosofar en español.  En ellas se va conformando poco a poco, en un discurrir sereno, un pensamiento maduro que se mueve desde el ámbito de la filosofía de la ciencia al espacio de la ética y la reflexión moral, culminando con su propuesta de la Alternativa del disenso (1989).  Una reflexión crítica que alumbra el importante papel de la disidencia y del decir que no para la conformación de los derechos humanos y para el mismo desarrollo de la ciencia. Llegó a considerar la perplejidad como un don, como aquella habilidad especial que se tiene para situarse en un particular punto de observación privilegiada sobre el presente. Dudar de manera persistente, sin la esperanza de encontrar una salida definitiva, apostando por una razón con minúscula que trata de contribuir a mejorar la condición humana y a defender los derechos de los seres humanos.  

 Su trayectoria docente le llevó de la Universidad Complutense a la Universidad Autónoma de Madrid, con un posterior intenso periodo en la Universidad de La Laguna en la que dejó un gran impacto que le fue reconocido con el nombramiento de doctor Honoris Causa y la creación de la Cátedra Cultural Javier Muguerza. Tras una corta estancia en la Universidad de Barcelona se produce su definitiva incorporación al claustro de la UNED desde 1979. La mayor parte de su vida académica estuvo vinculada a la UNED, en la que se mantuvo como docente e investigador durante 40 años, siendo nombrado profesor emérito de la UNED en 2006, manteniendo esa vinculación hasta su fallecimiento en 2019 a los 83 años. Esa labor docente se expresó entre otras actividades en la dirección de más de una treintena de tesis doctorales en las que se encuentran nombres muy destacados de la filosofía contemporánea.  

En 1986 pasó a dirigir el nuevo Instituto de Filosofía del CSIC y muy pronto funda la revista Isegoría, de la que fue director durante casi 25 años contribuyendo a conformarla como una de las revistas internacionales más autorizadas de ética y filosofía moral. En el CSIC contribuyó a la investigación en filosofía apoyando a un destacado grupo de personas que han marcado uno de los núcleos decisivos en el quehacer filosófico en nuestra lengua. Impulsó proyectos tan importantes como el Pensar en Español y la Enciclopedia Iberoamericana de Filosofía de la que fue coordinador de su consejo editorial. Magna publicación que cuenta con más de 30 volúmenes y que facilita que se disponga de hoy de una importante selección de lo que ha sido la reflexión filosófica en español en los últimos cincuenta años.